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17/04/2017 10:44 am
Bancos venezolanos a contrapelo de Basilea, un riesgo a futuro

(deInmediato) Por Alejandro Cáribas. Basilea III emerge como respuesta a la incapacidad de Basilea II para responder ante la crisis internacional iniciada  en Estados Unidos de América 2007-2008,  con repercusiones inmediatas en otras latitudes, en cuyo origen se encontraron debilidades severas encabezadas por el exceso de apalancamiento y crecimiento del crédito.

La expansión crediticia con garantías insuficientes, particularmente en el campo inmobiliario, destruyó  el capital bancario, cuyos indicadores a la luz de Basilea II eran suficientes, no así su calidad, debiendo asumir los depositantes las consecuencias de las malas prácticas bancarias, ya que los accionistas de los bancos no habían aportado suficiente capital de calidad para responder por las pérdidas.

Precisamente, el énfasis de Basilea III está colocado en fortalecer la calidad del capital primario o de nivel I, mediante el aporte directo de los accionistas, así como hacer lo propio con el capital secundario o de nivel II. Se plantea eliminar gradualmente, hasta 2019, las partidas que incrementan la suficiencia patrimonial con bienes distintos al efectivo, como es el caso de la revaluación de activos, a las que ubica en el capital nivel 2.

Adicionalmente Basilea III prevé la creación de dos colchones, un colchón de conservación del capital con respaldo en efectivo con aportes directos de los accionistas que entraría en acción en los casos en que los requerimientos de capital se ubiquen por debajo de los estándares exigidos, limitando la distribución de dividendos y de bonos a los directivos y un colchón anticíclico que se se activaría en momentos de expansión excesiva del crédito y se revertiría superada la misma.

Diversos estudios se han realizado, tanto por organismos financieros  internacionales como por autoridades financieras locales en América Latina respecto a la adaptación de sus sistemas financieros a las normas de Basilea III.

El Banco Interamericano de Desarrollo en el año 2011(con financiamiento de la República Popular China, cuyo Banco Central acaba de advertir sobre el riesgo interno de la expansión crediticia)  desarrolló una investigación sobre el particular, en diversos países de la región mediante una encuesta, la cual no fue respondida por las autoridades financieras venezolanas, pero sí por 12 países de la región, entre los cuales figuraron Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Guatemala, Nicaragua, etc. Asimismo en 2012 se realizaron convenciones en el mismo sentido en Perú, Argentina, México, Brasil y Chile.

Respecto a la calidad de los activos,  se concluyó en  la inexistencia de evidencias que pudieran comprometer la calidad del capital por el uso de instrumentos que en situaciones de crisis no sirvieran para absorber pérdidas no esperadas.  Asimismo se sostuvo que en general las modificaciones por la adaptación de Basilea III en los  países estudiados, no afectarían de manera contundente la banca de la región, por cuanto no practicaban con intensidad operaciones con derivados, repos y financiación con valores y el nivel de operaciones fuera de balance era muy bajo y en consecuencia la región tenía condiciones para absorber los cambios con relativa facilidad y finalmente.  En las convenciones regionales hubo unanimidad en la conveniencia  de adaptar sus marcos regulatorios internos a las normas de Basilea III y se asumió el compromiso de hacer los ajustes correspondientes.

En Venezuela, salvo la Resolución de Sudeban 103/13 publicada en Gaceta Oficial 40.214 de fecha 25/07/2013 que previó la creación de una provisión anticíclica sobre la cartera de crédito del 0,5% para ese año y luego del 1% a partir de 2014, derogada en septiembre de 2013, no se conoce de estudios acerca de los efectos de una eventual adaptación a las normas de Basilea III, por el contrario, la reciente Resolución 025.17 de Sudeban sobre  la Revaluación de Activos en las Instituciones Bancarias (Gaceta Oficial 41.123 de 28/03/2017) a contrapelo de Basilea III permite la expansión del crédito hasta en un 100%  mediante la revaluación de bienes de uso, con algunas excepciones, sin que los accionistas hagan aporte de capital en efectivo, lo que abre las puertas a una expansión crediticia que puede resultar riesgosa.

Para tener una idea aproximada del impacto de la revaluación de activos en el incremento del patrimonio del sistema bancario, consideramos la inflación acumulada para los últimos  tres años publicadas por el BCV: 2013 (52,7%); 2014 (64,7%) y 2015 (180,9%) y tomando conservadoramente la estimada por los analistas económicos para 2016, en 300%, estaríamos cerca de un 600% de inflación acumulada durante los últimos cuatro años, haciendo caso omiso que el bien de uso de mayor significación, Edificios, en la mayoría de los casos fue adquirido hace más de cuatro años, lo que significa que los bienes de uso al mes de diciembre de 2016 , como lo informa Sudeban, representaban Bs. 176.198.485.000 (incluyendo los exceptuados para efectos de revaluación), no es aventurado afirmar que la mayoría de los bancos duplicará su patrimonio por la aplicación de la citada Resolución y con ello, duplicará su capacidad para otorgar créditos.

Generalmente el aumento de la actividad crediticia se corresponde con el crecimiento del país, como una evidencia del rol que cumplen las instituciones bancarias como motor de desarrollo; no obstante,  en el trienio 2014-2016, la caída acumulada del PIB se ubicó aproximadamente en un 24,5%, sin que se avizore un cambio de rumbo en las políticas macroeconómicas (monetarias, cambiarías, fiscales),  agravadas por la crisis política que no genera la indispensable confianza en los inversionistas, lo cual no avizora ningún cambio positivo de esta situación y que lejos de estimular la expansión crediticia,  aconseja la mayor prudencia en su manejo.

Generalmente las crisis bancarias obedecen a múltiples factores: políticas macroeconómicas erradas, abrupta caída de los ingresos fiscales, inestabilidad política, malas prácticas bancarias, etc. y sin que Basilea III constituya una panacea o remedio infalible ante eventos bancarios negativos, es recomendable  su adopción o al menos no marchar a contrapelo de ella, como ocurre en este caso particular de la revaluación de activos para expandir el crédito, en lugar de exigirse a los accionistas aportes en efectivo para mejorar la calidad del capital. (deInmediato)

 
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